MIGUEL Y EL DRAGÓN


Autor: Elisabeth Heck
Ilustrador: Eckart Straube
Editorial: España-Ediciones SM-FSM
ISBN: 84-348-1167-7
Año de publicación: 1ª edición mayo de 1983
Páginas: 64
Colección: El Barco de Vapor
Serie: Blanca
Edad recomendada: Primeros lectores
Título original: "Der Junge Drache"
Traducción: Jesús Larrubia

Este libro narra la historia de dos dragones, uno joven y el otro viejo, ambos viven en el fondo del lago; al dragón joven le gusta salir a nadar por la superficie del lago y asomarse para ver a las personas. Pero evidentemente las personas al ver al dragón se asustan y salen corriendo.
Un buen día el dragón joven decide salir del lago, y el dragón viejo le advierte :
“ Puedes salir del lago. Pero no te permitiré volver mientras que no hayas conquistado en la tierra el corazón de un hombre. ¡Piénsalo bien!”.
Esto significaba que el dragón joven debía encontrar un amigo en la tierra, encontrar a un humano que lo quisiera, de lo contrario nunca podría volver al lago.
El joven dragón cree que será una tarea fácil ganarse el aprecio de un hombre, pues piensa que al ser grande y fuerte todo el mundo lo querrá. Y para demostrar su fuerza se dedica a quemar y destruir todo a su paso, con la consecuencia de crear terror entre las personas, que se esconden aterrorizadas.
El dragón se siente muy solo, y quiere regresar al fondo del lago, pues no encuentra a nadie que quiera ser su amigo. En medio de su soledad el dragón se lastima su cola al quedar enganchada por un árbol, y se refugia en el bosque. Cada vez añora más el lago de los dragones, le encantaría volver a casa y reunirse con el dragón viejo, pero sabe que no puede regresar sin antes ganarse el cariño de un humano.
Pero un día aparece Miguel, un niño inquieto que se adentra en el bosque en busca del sol, y topa con el dragón, el cual al ver al niño no quiere moverse para no asustarlo. Miguel se da cuenta de que el dragón está herido, pues sangra su cola, y se dispone a curarlo, éste no se atreve ni a respirar, y llora de la emoción.
Miguel quiere llevar al dragón a su casa para que su madre lo acabe de curar, el dragón marcha con el niño, pero al verlo el resto de hombres quieren matar al dragón, pero Miguel se interpone entre los hombres y el dragón, evitando así su muerte.
Al fin el dragón tiene un amigo que lo aprecie, conquistó el corazón de un humano. Por lo tanto pudo regresar a su lago, con el viejo dragón, y cada vez que Miguel le visita a la orilla del lago, el dragón sale a saludarle con mucho entusiasmo.

Es una preciosa historia de amistad, gratitud y comprensión, nos enseña que no tenemos que tener prejuicios ante las personas, primero debemos conocerlas.

Laura Jaime Conejo

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